Primer capítulo del blog

Capítulo 1: El verano

Que maravilloso verano había pasado, lleno de días en la playa y con mis amigas todo el día. ¿A quien quiero engañar? Mi verano ha sido muy ...

miércoles, 8 de octubre de 2014

Capítulo 4: La fiesta playera

Menuda compra hemos hecho, comida para cien personas, tiramos la casa por la ventana. Después de haber colocado la compra, todavía había tiempo para un poco de piscina. Cada una con un modelito de bikini, nuestras toallas en mano y con mucho calor fuimos a la piscina del apartamento. Patricia primero se puso su cremita y a tomar el sol, mientras Laura y yo cogimos carrerilla y nos tiramos de bomba. Patricia nos echo una mirada fulminante, la habíamos mojado un poco, pero nos miramos y nos empezamos a reír a carcajadas.

Después de una estupenda tarde de piscina, tocaba duchita, cenar y arreglarnos. Lo más difícil de las tres cosas era cenar, no sabíamos cocinar, es decir, la cocina corría peligro con nosotras. Pero fuimos valientes, he hicimos una pizza en el horno. Os parecerá impresionante que no sepamos hacer una pizza en el horno, pero es así, nosotras solo manejamos el microondas. Finalmente la pizza nos salió perfecta, nada quemada, y estaba de rica. Y llegó el momento, el más esperado, en el que las chicas nos ponemos guapas. Camisa por allí, vestido por allá, vaquero vuela ... y acabamos eligiendo el modelito playero. Yo elegí un vaquero corto claro con una camiseta de tirantes blanca, Laura se puso un vestido blanco hippie y Patricia una camisa con bastante escote y una falda de volantes. Íbamos espectaculares, nos maquillamos un poco y fuimos a la playa.

Cuanta gente había en la playa, todos vestidos muy hippies, y la música muy variada. Sin hacer falta buscarle, allí apareció de la nada, el hijo del casero. Se llama Manuel, nos presentó a varios chicos y chicas, los cuales eran todos muy amables. Al cabo de un rato, parecíamos ya del grupo, tomándonos un par de copas con ellos. A Patricia se la notaba que le gustaba un poco Manuel, pero él no se fijó en ella. Él nos dijo que les gustaban las chicas sencillas, divertidas y tímidas. Os podéis imaginar quien era la persona a la que miraba continuamente. A Laura también le parecía atractivo, pero por timidez y porque a su amiga le gustaba no se lanzó. Ya entrada la noche, Laura había bebido un poco más de la cuenta, algo a lo que no está acostumbrada. Gracias a esas copitas de más, hablaba y bailaba con Manuel con la mayor naturalidad, algo que su timidez no la permitía.

Yo la verdad es que solo vi a un chico que me llamaba la atención, no era del grupo de amigos de Manuel, parecía guiri, pero le oí hablar perfectamente español. No iba a ir a hablar con él, porque no era normal, pero si notaba alguna que otra mirada. Pero no me quise ilusionar, por si las moscas. Sin embargo, Patricia estaba que lo tiraba, iba de un lado para otro, ligando o intentando ligar, parecía desesperada. Hubo un momento que fui en su ayuda, la comenté que no se obsesionara, que lo pasara bien y que ya vendrá el hombre perfecto. Cuando termine de hablar, me dio un abrazo tan fuerte que supe que me había entendido. Me pidió que nos fuéramos a casa que ya era muy tarde, y así era, si queríamos ir a la playa por la mañana no nos tendríamos que acostar tarde. Buscamos a Laura, y tras unos largos minutos la encontramos, allí estaba, con Manuel, besándose intensamente. No queríamos interrumpir, pero nos teníamos que ir. Se lo dijimos a Laura, pero decidió quedarse con Manuel, él dijo que la llevaría a casa.

Nos fuimos tranquilamente, pensando que no pasaría nada, que estaba con Manuel. Llegamos al apartamento, nos quitamos la ropa, nos pusimos el pijamita y a la camita. No sin antes poner la alarma y darnos las buenas noches.

En otro lugar en la playa, Laura estaba bastante tocada, pero allí seguía con Manuel besándose. Manuel la ofreció irse a su casa, a lo que Laura de como iba, no se negó. En su casa, desde que entraron hasta llegar a la habitación de él, seguían besándose. Se tumbaron en la cama, él sabía que ella no estaba en sus perfectas condiciones, pero él sabía que lo iba a conseguir. La empezó a besar apasionadamente, mientras la empezó a quitar la ropa poco a poco. Besos desde su ombligo a su boca, ropa masculina volando a oscuras por la habitación, corazones palpitando al máximo, y una flor perdió su valor.

Fiestas ibicencas

1 comentario:

  1. Hola!! Me tiene enganchada tu relato. :) te doy la enhorabuena

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